Editorial

LOS 100 DÍAS DE AMLO.-El cambio de régimen que el país decidió de manera contundente el 2 de julio del año pasado y que inició el primero de diciembre, transcurre ciertamente en medio de la incertidumbre pero encuadrado en el concepto fundamental de transformación. Independiente de los puntos de vista, los cierto es que México no es el mismo desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la república. La sociedad cumplió con la convocatoria al empoderamiento y a 100 días de haber iniciado el cambio, el respaldo se mantiene, esto de acuerdo a las encuestas de las empresas más importantes de la nación que colocan al presidente como el más querido y respetado de las últimas muchas décadas. A poco más de tres meses, la reconstrucción avanza por el camino de someter a la bestia de la corrupción y regresarla a la jaula de la que nunca debió haber salido.

 

¿QUÉ SOMOS HOY?.-En un escenario de acoso, incipiente si usted quiere, los protagonistas de la política tradicional mexicana, tiran manotazos y despotrican en contra de lo que se está haciendo y que ellos nunca quisieron o pudieron hacer. Hoy en día, prevalece un ambiente de sometimiento y hasta linchamiento, a la clase depredadora. La exposición de un modelo que se critica como vetusto, ineficiente y arriesgado pero que finalmente representa el intento por regresar al ciudadano un poco de lo que le corresponde. Creo firmemente que hoy México es diferente. Dispuesto a reclamar, a exigir, a manifestarse. No me queda del todo claro si también a sumarse, participar y asumir el compromiso, obligadamente perseverante, de consolidar la tendencia. Hoy, simplemente somos diferentes.

 

LOS SIGNOS.-Cómo medir los cambios. Fácil; hoy en día la comunidad internacional nos observa no como los borregos flojos e indolentes, sino como la sociedad capaz de generar un cambio de régimen sin detonar una sola bala. El presidente López Obrador se proyecta como un hombre de respeto, gobernante legitimo y de mano firme. Momentáneamente, si usted quiere, ojalá no sea así, México no da la nota por sus asquerosos niveles de corrupción e indolencia. Poco a poco, el país rescata del baúl de los recuerdos el concepto “RESPETO”. Por mucho, hoy somos un país más respetable que hace muy poco. Ningún augurio de los “videntes del caos” se ha cumplido al momento y si han ocurrido una serie de transformaciones importantes, nunca antes vistas para generaciones completas. La imagen de una Venezuela devastada seguirá machacándose. Del caos financiero del país; de la paralización económica de la nación, de la militarización de las calles.

 

AL FINAL…Será este negro panorama el que las élites que ostentan aún mucho del poder, insistirán en plantear a cada mexicano. La llegada de Andrés Manuel López Obrador representa apenas unos cuantos puntos porcentuales de la misión y responsabilidad que al país asume. Si las tandas, transferencias y apoyos no generan el efecto de mover realmente al país, júrelo que en poco tiempo los concesionarios eternos del poder estarán ganando terreno y ahora sí, el caos llegará al territorio nacional. Los primeros 100 días del nuevo gobierno, representan menos de un segundo en la línea del tiempo a la que el país decidió ingresar. Irremediablemente estamos en el agua. De cada uno será la decisión de ahogarse o salir a flote. De fortalecer los músculos adormecidos de la conciencia o aceptar, como eternamente lo hemos hecho, que alguien más piense por nosotros.