EL ENTUSIASMO: ENTERPRISE (RAÚL GUTIÉRREZ)

El entusiasmo es la exaltación del ánimo que se produce por algo que cautiva o que es admirado. El ayudar a otros de cualquier manera es como se exalta el entusiasmo.

Es precioso este concepto antiguo grecolatino que dice que el entusiasmo es “tener un dios dentro de sí”. Del latín “enthusiasmus” y/o el griego “entheos” En Dios o “Dios dentro de Nosotros”

Sólo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Era necesario por lo tanto entusiasmarse para resolver los problemas que se presentaban y pasar a una nueva situación.

El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla. Es un estado de fe, de afirmación de sí mismo, ayudando a otros es como se exalta el entusiasmo.

El entusiasmo es considerado una de las emociones más positivas ya que no sólo se la relaciona con la sensación de placer o de estar a gusto, sino que también se vincula con la idea de sentirse incentivado, interesado, comprometido con algo para llevarlo a cabo de la mejor manera posible.

La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en si misma, cree en los demás, cree en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad.

Actos sencillos como ayudar, sonreír, saludar son parte del alimento del entusiasmo, el agradecimiento por la vida, el agradecer por lo que se tiene y no tener fija la mirada en lo que falta, es un aditivo más que potencia el entusiasmo.

Entusiasmo es distinto del optimismo. Mucha gente confunde el optimismo con el entusiasmo.

Optimismo significa creer que algo favorable va ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas, es una postura amable ante los hechos que ocurren.

En cambio, el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos y las cosas.

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