INDEFENSIÓN APRENDIDA: ENTERPRISE (RAÚL GUTIÉRREZ)

La indefensión aprendida, es uno de los fenómenos psicológicos que más nos limita como seres humanos, esta condición nos afecta desde el momento en que no logramos nuestras metas, cuando fracasamos en algo, cuando las cosas no salen como nosotros pensamos, también cuando ocurren catástrofes en nuestras vidas.

Solo por citar este fenómeno psicológico y cómo se colectiviza, recordaremos a todas las personas que fueron víctimas durante la segunda guerra mundial, miles de personas siendo conducidas por un puñado de guardias los cuales eran sumamente vulnerables ante tal multitud, si de todos modos todos los prisioneros iban camino a la muerte ¿por qué no un último esfuerzo un último acto de libertad y abalanzarse sobre sus verdugos?

La indefensión aprendida es un tecnicismo que hace referencia a la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, que no responde a pesar de que existen oportunidades para ayudarse a sí mismo evitando las circunstancias desagradables o negativas.

Lo cierto es que este es un fenómeno muy habitual en la vida real: al no encontrar empleo terminamos por creer que existen factores que no somos capaces de controlar y por ello no encontraremos trabajo, una persona con indefensión aprendida acaba totalmente convencida de que nunca podría convertirse en un emprendedor/a o en encontrar un buen empleo Se trata, en definitiva, de personas que han perdido la confianza en sí mismos.

Igual ocurre cuando aspiramos a subir de puesto, o de alcanzar las metas que nos proponemos, pensamientos como ¡Yo no puedo!, ¡No lo voy a lograr!, ¡No soy suficientemente apto!, y muchos discursos negativos que pasan por nuestra cabeza, que no solo nos limitan, sino que, si estos pensamientos son recurrentes, nos convierten en esa persona pesimista y deprimida que muchos quieren evitar.

Debemos desaprender la Indefensión aprendida, debemos estar conscientes de que existe un potencial infinito dentro de cada uno de nosotros para revertir las situaciones e insistir y no doblegarnos bajo nuestro propio impulso de derrota de pesimismo, debemos estar muy atentos a ¡los cuento que nosotros mismos nos contamos!

Ya lo decía Henry Ford
¡Tanto si crees que puedes!, ¡tanto si crees que no puedes! ¡en ambos casos siempre tendrás la razón!